jueves, 20 de mayo de 2010

Viva Plomer 3 vs. El Umbral 2

Rober + 10

La fresca tarde del sábado 15 de mayo del año del bicentenario de la revolución fue testigo una vez más, de la maravillosa función brindada por el fantástico nº 5 de Viva Plomer, a quien en esta presentación, en la cancha nº 5 del SEC, sólo le faltó hacer llover. Goles, asistencias, caños, quites, trabadas, cabezazos, orden disciplina, marca, concentración, completan el repertorio de quien recientemente fuera apodado como “Jack Daniels”. Es difícil no caer en reediciones, ni ser reiterativo, pero quienes presenciaron el triunfo de los plomerienses el pasado fin de semana saben muy bien que en este 3-2, es incalculable la influencia de este moreno volante central, que cada día juega mejor.
El camino hacia la victoria herense empezó a construirse promediando los 20 minutos del primer tiempo. Con un equipo que manejaba más y mejor el balón de la mano de su ya mencionado conductor, armando el escenario, y acomodando las piezas para que llegue la tan ansiada “muerte de pascualito”. Así, un preciso y largo cambio de frente de Rober, encontró la trepada a toda velocidad del nuevo marcador de punta “Rome”, quien levantando centro desde la derecha permitió que polvito se elevara, y alcanzara a desviar a penas la trayectoria del balón, todo ello para provocar que por el segundo palo, “Patito” apareciera y con sus genitales golpeara la pelota con destino de red (foto 1). Gol del joven delantero, y ventaja de Plomer. La segunda conquista no tardó en llegar. Así ante una mala salida del portero, quien claramente cometió mano fuera del área, y ante la pasividad del referí que no sancionó la falta, intentó apurar la salida con el lateral derecho antes de ser descubierto en su siniestro, pero el limitado marcador de punta se topó con el “negro de los botines de 90 mangos”, y éste no sólo le robó el balón, sino que sorpresivamente, y cuando todos esperaban el centro, metió el zurdazo al primer palo, transformando en inútil la estirada del arquero que no había llegado a acomodarse en la portería. El 2 a 0 reflejaba la justicia en el marcador. A los pocos minutos de convertir, y ante una jugada muy similar “rober” volvió a intentar sorprender al portero desde larga distancia, pero esta vez la espectacular revolcada del arquero ahogó el grito. En el complemento “el umbral” cambió la actitud, y en parte ayudado por el fuerte viento a favor, fue empujando a Plomer cada vez más atrás. De esta manera fue que tuvo lugar el primer susto para los herenses: así, un tiro de esquina provocó una serie de carambolas sobre la línea propia que de milagro no terminó en gol. La maniobra se cerró cuando Pablo (cuando no) sobre la línea y a punto del despeje sufriera una plancha, y el de negro sancionara la infracción. Los rivales alegaban que la pelota había ingresado antes del desarrollo final, en una de los tantos rebotes. Sin embargo nada de eso pareció haber sucedido, aunque en la intimidad del vestuario “pastilla” confesara que tocó el balón con la mano para evitar el tanto rival (foto 2). Pero a los “fanáticos del reviente” les quedaba demasiado por sufrir aún, y cuando un cabezazo dejó a un delantero rival mano a mano, y el 2 a 1 se volvió una realidad, los fantasmas del empate invadieron las cabezas de los de Plomer. Pero ésta vez la historia sería distinta. Tuvo Facu la chance para estirar la ventaja, luego de una extraordinaria jugada de Pato que desde el mediocampo encontró perfecto el hueco para encarar esquivando muñecos hasta el área, pero la imperfecta definición de polvo, volvió trunco el derecho a festejo. Quizás si el alto nº 9 hubiera mojado en ésta, otro hubiera sido el título de esta nota. Pero lo cierto es que “el negro” se robó todo los titulares, sustrajo toda la atención, (se metió en el partido, cerró la puerta, se sentó, se sirvió el vaso, prendió la tele, y se llevó la llave), y cuando el transitorio triunfo parecía esfumarse por los incesantes ataques de “el umbral”, fue nuevamente este carismático fenómeno el que luego de un centro perfectamente ejecutado por el 10, se elevó entre varios rivales, (como si se hubiera valido de un escalón imaginario, je) y metió un cabezazo potentísimo, que ni el esfuerzo del 1 pudo evitar que se filtrara a la red. Golazo, festejo y desahogo (foto 3). Porque la segunda parte, fue meter, meter y meter para sacar (ja). Y evidencia de esto resulta ser la imagen de Gonza, golpeado por todas partes, con el ojo en compota y el brazo colgando, pero dentro de la cancha y dejando todo por el triunfo, y a la altura de él, todos, absolutamente todos colaboraron con su inmensurable sacrificio para que la tarde de paisaje triste (gris oscura y fría) se transformara en atardecer feliz, y le brindara a cada uno de estos titanes, la satisfacción del deber cumplido. . . Sólo quedó tiempo para el descuento, que llegó luego de un centro que se fue cerrando y fue conectado por un rival en el segundo palo, generando de esta manera una incertidumbre generalizada. Pero la suerte ya estaba echada, y nada pudo impedir que el pitazo final deslizara sobre los 11 presentes un alivio resplandeciente. La tarde se fue y el cumple de la botinera de más vieja data, permitió que el festejo se prolongara indefinidadmente hasta la mañana siguiente.







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